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Las Perlas del BESTIARIO


Un entrenador es para siempre

Alexaimar

[Nota del traductor: las partes correspondientes a la Duna con la matrícula naranja y el restaurante se refieren a dos frases italianas al despedir jugadores.]

Señor Presidente, soy su entrenador. Con esta carta quiero abrirle mi corazón y contarle mi historia.
Mi carrera como entrenador empieza casi por casualidad, en un pequeño pueblo del que usted ni siquiera habrá oído hablar... Estaba en casa, hacía calor y estaba tumbado en el sofá en gayumbos viendo la cinta del Eurovisión del año anterior. De repente me llegó una llamada, era un joven emprendedor que quería tener un equipo de futbol con futuro.
Me dijo: "¿quiere ser el entrenador de mi equipo?"
Le contesté: "¡Bueno de acuerdo, hoy no tengo nada que hacer!"
El: "No me ha entendido. ¡Le estoy ofreciendo un empleo!".
Yo, que estaba en el paro, acepté. Pero ya desde el principio ví que había dificultades, el jefe participó a su primera reunión de liga y los otros presidentes le preguntaron por el equipo en general. Cuando habló de mí, los otros, asombrados, le dijeron: "buen equipo, pero el entrenador hay que cambiarlo, ¡es demasiado débil!".
De mientras yo, sin saber nada de esto, tenía mi primer entrenamiento. Las cosas no iban muy bién, los chicos no me escuchaban y me tomaban el pelo. Dije al entrenador que quería entrenar el mediocampo y él me llenó de diecisietañeros irrespetuosos... ¡Bah! Fue así que todos los jugadores me abandonaron a mitad del entrenamiento, riéndose de mí y chuleandose de sus tías buenas y de sus coches... las cosas no habían empezado por el buen camino, pero no me esperaba, tan pronto la llamada del jefe.
Me dijo: "Tengo para usted 2 malas noticias."
La primera era que me despedía, lo temía, nada iba como debía ir,
"¿...y la segunda?"
Contextó: "Como indemnización solo puedo darte esto."
Yo: "¡NOOOOOOO, la Duna con la matrícula naranja NO!"
Tiempos difíciles pero no me hundí, estudié y estudié para llegar a ser un buen entrenador y usted me contrató.
Me dijo: "¡Eres bueno, confío en tí!"
Aunque no entiendo porqué usted también me lleno el equipo de 17añeros, pero eran más respetuosos. Fue un buen año, los jugadores me seguían, mejoraban rápidamente y si les decía que jugaran tranquilos luego eran más contentos y me jugaban un par de partidos mejor.
Solo no entendí un par de cosas: ¿Porqué no era yo sino usted en preparar la alineación? ¿Porqué cada 2 meses, más o menos, mis jugadores de repente mejoraban? No importa...
Al cabo de un año de mi llegada ocurrió algo extraño, me noté menos líder, menos carismático, los jugadores eran menos contentos si les decía de jugar tranquilos, y yo no entendía porque usted se empeñaba en hacerme jugar al miercoles por la noche. Yo no conseguía correr tanto como ellos, al cabo de 5 minutos ya estaba echando el higado. Tampoco tengo ya la misma integridad física, un tirón era preveíble. Lo que me preocupa es que no aolamente no consigo recuperarme, sino que además empeoro. ¿Porqué? Pasé del tirón a la fractura, sín ninguna explicación aparente. Tendré que ir a ver los especialistas...
Pero aún con mi precaria salud continúo haciendo mí trabajo con la misma intensidad y pasión. Pero cuando vi llegar al equipo ese jugador de 34 años, tan experto y tan carismático... ¡sospecho quiera sustituirme Nos acercamos al segundo año, presiento que mis habilidades bajarán otra vez y entiendo que no podré ser vuestro entrenador para siempre, pero quiero recordarle los momentos inolvidables pasados juntos, las jovenes promesas convertidas en reales campeones y que tanto han aportado al equipo, como juego y como dinero, las victorias, el público extasiado. Si quiere sustituirme hágalo, pero no me de usted también una Duna. Preferiría una cena en ese restaurante barato donde se come tan bién.
Distintos saludos. Para siempre El entrenador